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Por: Armando Roldán Tapia Por el año de 1949 hubo un gran movimiento en el basquetbol de nuestro país, los entrenadores de la capital se preocuparon por capacitarse, por conocer y estudiar más a fondo el basquetbol. Los árbitros llevaban a cabo una constante actualización en el aprendizaje y manejo del reglamento. El trabajo de los directivos del Colegio de Árbitros estaba enfocado con llevar las buenas relaciones entre todos los involucrados. Los periodistas no se quedaban atrás, en cuanto a conocer más sobre el entorno del basquetbol en el Distrito Federal y extendido a toda la republica. El Cuerpo de Árbitros del Distrito Federal, entonces presidido por Juanito De Barrio, se preocupó tanto por la interpretación de las reglas, tanto de la rama Femenil como las del Varonil, y llevó a cabo una serie de conferencias teóricas prácticas, en el Deportivo Venustiano Carranza, en días de diciembre y enero. De igual manera, La Asociación Mexicana de Árbitros de Basquetbol envió indicaciones a todos los Cuerpos de Árbitros de la República para que atendieran las modificaciones al reglamento que la Federación Mexicana de Baloncesto (FMB), la cual habían aprobado para que empezara a aplicarse a partir del 1 de diciembre del 1949, producto del reciente Congreso Nacional, celebrado en el mes de marzo en la ciudad de Puebla. Por este año, inició la circulación de una revista mensual especializada con el nombre de “Basquetbol”, dirigida por el Señor Raúl Oropeza, periodista de gran trayectoria, del diario Excelsior y que en enero de 1949 en su año 1 y número 1, publicó la siguiente nota firmada por otro gran periodista de la época. Del arbitraje varonil y femenil Por Manuel Vargas La Afición “Los árbitros y un servidor nunca han tenido muy buenas relaciones sociales, sí; pero profesionales, nunca. Quizás haya sido que nuestra necesidad de usar anteojos para ver con claridad se haya sentido un poco aliviado al llamarlos ciegos, o tal vez que nunca llegamos a ponernos de acuerdo con la interpretación de algunas cosas de las reglas, pero el caso es que la mayoría de las veces nuestras apreciaciones fueron diferentes. Hace algunos años fuimos nombrados para el Comité Mexicano de Reglas de la Asociación Mexicana de Árbitros de Basquetbol, cuando ésta se organizó originalmente, nuestra vanidad nos dice que por el conocimiento que hayamos tenido de las reglas y su interpretación, pero una vocecita se hace oír diciendo que fue porque fuimos de los dos o tres cronistas que asistieron a todas las juntas, o por alguna otra causa ajena a nuestra habilidad técnica De cualquier manera, el caso es que fuimos nombrados para el Comité de Reglas, y entonces menos que nunca estuvimos de acuerdo con los hombres de la camisa rayada. Quizá después de este artículo se reanuden nuestras malas relaciones, pero la cosa es que en ninguna parte de las que conocemos se “deciden juegos por el arbitraje” como en México. Posiblemente en otro país los árbitros influyen tanto como en México para los resultados finales, pero las críticas no les dan a los sopla-pitos la preponderancia que los encargados de reseñar los juegos y hacer opiniones posteriores solemos darles en México. Esto hace una labor de por sí difícil, un tanto más ardua. Desgraciadamente, por la falta de literatura sobre una materia y la poca afición de los fans por enterarse de los puntos técnicos del deporte de sus predilecciones, las reglas son desconocidas por la mayoría de quienes asisten a los juegos y, los que es peor, son muchos, en número increíble, los jugadores y entrenadores que desconocen por completo el reglamento, o se han acostumbrado a que tal cosa es esto, porque en el transcurso de sus carreras basquetboleras los han visto marcar así y que tal esto es de esta otra cosa. Pero del fondo de las reglas, de su interpretación, no conocen ni el forro que tienen los libros. En estas circunstancias, creemos que los árbitros de México, especialmente los del Distrito Federal, han adoptado una actitud de “el público, los jugadores y entrenadores al demonio” y se limitan a cumplir como mejor pueden y saben, sin preocuparse por informar o explicar algunas cosas que el público y participantes directos en el deporte debían preocuparse por averiguar y estudiar a fondo. Por supuesto que las autoridades basquetboleras tienen mucha culpa de la situación. Los castigos se imponen por atacar a los árbitros físicamente, pero no sabemos de una liga que obligue a sus participantes, tanto entrenadores, como jugadores, a asistir a un determinado número de conferencias sobre las reglas antes y durante el transcurso del campeonato. Sin que sea una verdad de fe o estemos dispuestos a meter mano en el fuego por ello, tenemos la impresión de que los entrenadores se preocupan infinitamente más aquí por enseñar los reglamentos a sus jugadores, con la idea de que mientras más conozca un jugador, más efectivo será para su equipo y menos perjudicará con castigos innecesarios. El basquetbol es un deporte que, siguiendo al pie de la letra las reglas, obliga a un mejoramiento en técnica, tanto individual, como de conjunto, y mucho más brillante cuando menos contacto personal hay. Esto, debido a que solamente a base de habilidad se puede burlar al contario sin tocarlo, y también a base de dominio de pies y de la técnica defensiva se pude defender a un enemigo sin necesidad de mandarlo a las tribunas cuando avanza sobre la canasta”. Amigos a más 60 años las cosas parecen las mismas, este comentario del periodista Manuel Vargas sigue vigente. Aceptemos un cambio por el bien de nuestra tarea arbitral, por el bien de los jugadores, entrenadores y lo mejor de todo por NOSOTROS MISMOS, debemos mejorar a cada actuación y aceptar nuestros errores, pero no cometerlos más o al menos consultar el por qué nos señalan nuestras fallas arbitrales. Suerte y buen juego…
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