| Transcurría el año de 1978, y el Cuerpo de Árbitros del Distrito Federal, se disponía a celebrar un aniversario y en una publicación “Basquetbol”, editado por "El Chato" Vargas Martínez aparecía en su artículo del mes de agosto lo siguiente: “… cuánto desenvolvimiento, cuánta alegría, cuánta tristeza, cuándo se recuerda que un puñado de héroes se lanzaron a la conquista a las masas del deporte ráfaga, en aquel entonces en paños menores; honor a quien honor merece, aquellos fundadores del H. Cuerpo de Árbitros de Basquetbol del Distrito Federal que hoy es una institución al servicio social, deportivo, cultural y educativo; querer negar a quienes dejaron sus fuerzas y repartieron sus conocimientos para las futuras generaciones sería cobarde, y nosotros nos sentimos tan obligados al hacer un reconocimiento a los pioneros y forjadores de árbitros, éste que escribe por estar conectado en una o en otra forma con nuestro querido deporte que es el basquetbol, nos sentimos tan orgullosos de haber tenido mexicanos como los forjadores de los lazarenos del baloncesto nacional, recordamos al maestro Rubén López Hinojosa, Profesor Miguel Monterde, Profesor Alfonso Rojo de la Vega, Profesor Leoncio Ochoa, Jesús Casas, Perico Arcaraz, Profesor José Martínez Uribe “Pipo”, José Aguilar Moreno, Avelino Rojas, y en fin muchos otros que se nos escapan de la mente; de losa del segundo pie veterano del cuerpo de árbitros, recordamos a Castor Taboada, Enrique Prizco Rey, que fue el que le dio categoría y solidez al Cuerpo de Árbitros de Basquetbol (CAB); Héctor Álvarez Camarillo, que probablemente no habrá funcionarios del CAB que igualen el trabajo de Álvarez ya que le dedico todo, tiempo y trabajo para tener buenas relaciones con jugadores, equipos, ligas, y directivos; Héctor Álvarez, fue el punto fino para la estabilidad de esta institución al servicio del basquetbol del Distrito Federal; en su turno lo siguió Miguel Contreras (El Togo), cumplió hasta donde la capacidad le alcanzó, estuvo bien; vino como presidente Carlos Relión, quien caminó con la marea tratando la superación de los árbitros, su trabajo fue a secas regular, el cual no se puede juzgar por la razón de que no ha terminado su período; de sobra sabemos que Lucio Cedeño es un enamorado del deporte de las canastas y tal vez no dejará truncada la obra de los que trabajaron en beneficio del CAB; y que nuestra institución cumpla muchos 44 años más. Nos despedimos con esta frase: ‘A los hombres del pasado mi lealtad y mi reconocimiento y a los el futuro honestidad y trabajo’”.
El Cuerpo de Arbitros como es una costumbre, celebró sus 44 años de vida, con la tradicional cena donde se reúne la flor y nata del basquetbol capitalino, felicitando a los actuales, a los veteranos y a los ya desparecidos. Sólo cabe hacer una pregunta, por qué no invitar a los camaradas silbantes de provincia, para provocar, aparte de la camaradería, un solo criterio para el conocimiento de las reglas. De todas maneras, sólo les deseamos mucho éxito y más trabajo.
¡Señores que tengan un buen juego!
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