| Por Fernando “Perico” Alcaraz Romero |
Miembro fundador el Cuerpo de Árbitros de Basquetbol
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- Las primera gran cancha
- Los primeros equipos
- Los primeros ídolos
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| PRIMERA DE TRES PARTES |
Dentro del basquetbol de nuestro país, existió una época en la se daban con frecuencia diversas publicaciones, periodistas que daban vida a nuevas ediciones periodísticas, existían plumas muy prestigiosas que laboraban en los diarios deportivos de la capital, también algunos profesionales de la Educación Física o que se identificaban plenamente con nuestro deporte.
Con motivo de los XXV años de vida del H. Cuerpo de Árbitros de Basquetbol del D. F., se publicó en el año de 1959 un libro de los autores Castor Taboada Arcila, el Profesor José Parea López, Profesor Leopoldo Gonzales Guerrero, y Arnulfo Zaldívar V. describieron con detalle los hechos más sobresalientes de esta organización, hasta ese año.
De esa publicación me permití extraer un artículo, que nos relata Fernando “Perico” Alcaraz Romero, uno de los fundadores del Cuerpo de Árbitros, sobre su trayectoria en el arbitraje y momentos gratos.
I.-NACE MI AFICIÓN
Allá por el año de 1923, concurriendo con unos amigos a unos juegos de basquetbol, que se hacían en la inolvidable cancha del Colegio Mexicano de la Plaza Miravalle, tuve la suerte de ver por primera vez unos partidos entre equipos de primera fuerza como lo eran la “Cooperación”, el Club Deportivo Internacional, La Y.M.C.A. y otros de la misma categoría, los cuales tenían en sus filas a verdaderos ases de ese deporte, como el General Brigadier y Licenciado Raúl Fernández Robert que todos llamamos cariñosamente “Gral. Foch” sin pensar ninguno, ni el mismo tal vez que llegaría a serlo de veras; a Antonio Amaro ese agresivo y espectacular jugador; al insigne Profesor Roberto Rojo de la Vega, con su famosa muñeca; al contorsionista y gran centro Adolfo “Pina” Uribe Jasso; al elegante y alegre Manuel “Güero” Aguilar que como nadador era campeón; a Silvio Hernández “Márquez” Del Valle y muchos más de grata memoria, que viéndolos a cada uno de ellos, me faltaron ojos para abarcar sus diferentes estilos de jugar, solamente procuré tener bastantes fuerzas para gritar guiándome como un perfecto “villamelón”, uniéndome a las porras que entusiasmados se congregaban allí, para alentar a sus partidarios que jugando con agilidad, maestría y coraje defendían con cariño los colores del equipo que representaban, en ese tiempo sin que lo hacían por verdadera afición y lealtad hacia su Club por lo que esos juegos resultaban reñidísimos y de alarido. Salí aquel domingo loco de alegría, ronco de tanto gritar, ya que esa vez había sido la primera que presenciaba juegos de gran categoría, llevaba en mi mente las jugadas de aquellas estrellas, esa noche soñé todo lo que vi y a partir de aquel día no perdía juego a donde fuera, pues era tanto el contagio por el básquet, que me volví un fanático del baloncesto.
Con este relato de un joven habitante de la Ciudad de México, que en los inicios del siglo XX tienen por primera vez contacto con el deporte, y al igual que ustedes en pleno siglo XXI tuvo sus sueños e ilusiones por llegar al estrellato del basquetbol, emular su héroes y tener la fijación de iniciarse en la practica del basquetbol. Surgieron los primeros espacios deportivos; quien podría imaginar que en ese bello paseo familiar en pleno centro de la Ciudad de México, la Alameda Central, fuera la cuna de los sueños de jóvenes y que de manera ortodoxa viera nacer la práctica del basquetbol.
Es todo por ahora y no se pierda la continuación de este sensacional relato en nuestra próxima entrega y continúe conociendo la historia del basquetbol en los relatos que presentamos en el programa, LA DUELA de AYM Sports, el único programa de la televisión que habla de puro basquetbol.
Por lo pronto, ¡que tengan un buen juego!
Continuará…
*Documentación gráfica y documental del archivo de Don Alfonso Roldán Picazo.
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