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El Conde de Baillet-La Tour, presidente del Comité Olímpico Internacional, de 1925 a 1941, fue un vocero elocuente del despertar deportivo americano. Su profundo conocimiento en las cuestiones de alta competencia lo condujeron a instruir los juegos regionales. Particularmente, los de este continente, por cuyos países viajó, dos años antes, difundiendo su mensaje de buena voluntad. Al retornar a Europa prosiguió en el cumplimento de sus ideales, seducido por el tradicional espíritu pacifista y fraternal del hemisferio.
Por otra parte, la asistencia de numerosas naciones a los VIII Juegos Olímpicos, celebrados en París, en 1924, señaló la proyección formal hacia el exterior del deporte y los deportistas del Circuito Panamericano, de ello se deriva la pronta organización de los Juegos Deportivos Centroamericanos.
Como resultado de las inquietudes sociales derivadas de su revolución, México propició el enaltecimiento de las facultades del hombre. Se levantaron instalaciones deportivas y el júbilo popular se refugió en la celebración de competencias nacionales. En 1926, la Ciudad de México fue escenario de los Primeros Juegos Deportivos Centroamericanos con la asistencia de Cuba, Guatemala y México.
Alentado por los buenos resultados de los Primeros Juegos Deportivos Centroamericanos, en la mente de los directivos del deporte se venía gestando el proyecto de organizar competencias deportivas panamericanas.
Los esfuerzos decayeron en 1933, debido en gran parte, a las consecuencias desastrosas derivadas de la crisis económica de 1929. Sin embargo, los obstáculos fueron vencidos. En los XI Juegos Olímpicos de Berlín, en 1936 se reafirma el ideal. En reuniones concertadas en la ciudad alemana, los delegados de este continente aprobaron la escenificación periódica de los Juegos Deportivos Panamericanos.
Estas ideas se materializan pronto en un acontecimiento de exquisita cortesía internacional: los Señores, Avery Brundage, quien fungía como presidente del Comité Olímpico Internacional y en ese entonces presidente de la Asociación Olímpica de Estados Unidos de América; y George Marshall, invitaron a los atletas de las naciones americanas, a participar en unas competencias que se llevaron a cabo los días 26,27 y 28 de julio de 1937, en Dallas, Texas. Se registraron competidores de atletismo y boxeo. Los países participantes fueron Argentina, Brasil, Canadá, Cuba, Colombia, Chile, Estados Unidos de América, Paraguay y Perú.
Los congresos deportivos panamericanos, como todo fenómeno social, tiene causas originales. Los antecedentes visibles de su nacimiento se localizan en el año de 1932, fecha en que se efectúan los XI Juegos Olímpicos, en Los Ángeles, California. Representantes de la mayoría de las naciones del continente, celebran juntas informales. México propone la integración de la Confederación Deportiva Panamericana.
Los esfuerzos culminaron con la celebración del Primer Congreso Panamericano, en Buenos Aires Argentina, del 28 al 31 de Agosto de 1940. Al evento asistieron 16 países, entre ellos México. El 8 de agosto de 1948 se instaló en Londres, Inglaterra, el Segundo Congreso Panamericano. Sus trabajos coinciden con la escenificación de los XIV Juegos Olímpicos.
Se ratificó que la sede de los Primeros Juegos Deportivos Panamericanos fuera en Buenos Aires, Argentina. El calendario de competencias ocupó la atención de los delegados y se determinó que los VI Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe tendrían lugar del 1 al 15 de febrero de 1950; los Primeros Juegos Deportivos Panamericanos, del 25 de febrero al 8 de marzo de 1951. Y los Juegos Bolivarianos en diciembre del mismo año.
Se estableció el programa deportivo de los Juegos Deportivos Panamericanos con base en estas pruebas: atletismo, basquetbol, boxeo, ciclismo, deportes ecuestres, esgrima, futbol (soccer), gimnasia, lucha (libre), levantamiento de pesas, natación, polo, pentatlón moderno, remo, tenis, tiro y yachting.
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