El cuerpo humano tiene diferentes clases de músculos; el músculo involuntario o liso, como los intestinos por ejemplo, y el músculo estriado o esquelético (músculos), además del músculo cardiaco (corazón). Estudios en años recientes han demostrado que los distintos músculos del cuerpo contienen diferentes tipos de fibras musculares o unidades motoras que, dadas sus características, es importante que el deportista o entrenador conozca y sepa cuál es el potencial de determinado atleta en base a estas fibras. En el músculo esquelético existen unidades motoras de tipo I, las cuales son de contracción lenta, y unidades motoras de tipo II o de contracción rápida. Para comprender mejor esto pongamos como ejemplo a un velocista en quien predominan las de tipo II o de contracción rápida; no así en los corredores de fondo o de resistencia, en los cuales las fibras que predominan son las de tipo I o de contracción lenta. Para comprender mejor esto veamos una por una los tipos de fibras y su efecto en el acondicionamiento físico y entrenamiento. Se cree que uno nace con determinado predominio de uno u otro tipo de fibras musculares; las fibras de tipo I toman más del doble del tiempo para alcanzar su pico de tensión, que las fibras de tipo II. La velocidad de contracción de las fibras depende principalmente de una enzima llamada adenosintrifosfatasa, que dentro de la célula divide al ATP (adenosintrifosfato) en ADP (adenosindifosfato), las cuales constituyen las fuentes de energía. Las fibras tipo I son bajas en concentración de la enzima mencionada anteriormente y en otras que se encargan de degradar el glicógeno a lactato, por lo que toman un periodo más largo de tiempo para generar un nivel de fuerza relativamente bajo. Estas fibras están en relación principalmente con el metabolismo aeróbico y oxidativo (es decir, la habilidad del músculo para usar el oxígeno durante largos periodos para sintetizar y usar el ATP); por lo tanto contienen muchas enzimas que se encargan de oxidar carbohidratos y grasas, además de que cuentan con mayor cantidad de capilares que las fibras tipo II que les hacen llegar sangre con oxígeno para usarla en sus procesos oxidativos. Las fibras tipo I son más resistentes a la fatiga y son las primeras en intervenir en un tipo de ejercicio submáximo. Pero, cuando se lleva el ejercicio hasta el cansancio, se necesita utilizar todos los tipos de fibras. Las fibras de tipo I se atrofian rápidamente cuando se enyesa una extremidad. Las fibras musculares tipo II son usadas en las actividades de tipo explosivo y generan una fuerza mucho mayor en un periodo más corto de tiempo (casi la mitad del tiempo de las fibras tipo I). Este tipo de fibras en general contiene más cantidad de la enzima adenosintrifosfatasa y tiene una actividad enzimática glicolítica mayor, es decir, este tipo de enzimas ayuda a desdoblar el glicógeno para producir energía y no necesitan usar oxígeno en su proceso, como las fibras de contracción lenta. Las fibras del tipo II se dividen en tres subtipos, que expongo a continuación: - Fibras tipo IIa. Tienen una cierta cantidad de resistencia a pesar de empezar rápido y fuerte, pero no tienen la resistencia de las fibras tipo I. - Fibras tipo IIb. Son las fibras más fuertes en la velocidad, pero las que más rápidamente se fatigan (porque tienen muy pocas mitocondrias). Son puramente glicolíticas, es decir, que pueden funcionar sin oxígeno, pero por cortos periodos de tiempo exclusivamente. - Fibras tipo IIab. Estas fibras son las intermedias entre las fibras del tipo IIa y IIb en lo que a poder y resistencia se refiere. Se puede evitar el atrofiamiento de este tipo de fibras siempre y cuando hagamos contracciones isométricas. En síntesis, el cuerpo humano contiene diferentes tipos de fibras que se distinguen de acuerdo a su complejidad y tipo de contracción. Cada uno de nosotros trae ya, al nacer, más fibras de un tipo muscular que de otro, y muchos no sabremos nunca de cuál tipo de fibras tenemos más. Sin embargo, es importante tener esto en cuenta, ya que en el desarrollo del deporte, independientemente del tipo que éste sea: aeróbico o anaeróbico, y de la carga genética que tengamos (ésta puede variar un poco con entrenamiento), la mayor cantidad de uno u otro tipo de fibras que tengamos nos va a determinar en qué campo del ejercicio seremos mejores. ¡Nos vemos hasta la próxima semana! Preguntas y comentarios:
Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla
|