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El título de esta sección sugiere muchas cosas y en ocasiones puede parecer un tanto innecesario, pero de ninguna manera lo es, y explicaré el por qué. Los grandes entrenadores de los equipos campeones sustentan la filosofía de su deporte en la gran capacidad de concentración que debe poseer cada jugador y de esto depende que un equipo mediano eleve su performance a niveles que ni ellos mismos soñaron. Esto hace de la preparación psicológica algo tan necesario como el mismo acondicionamiento físico, es por eso que en esta sección abordaremos los diferentes argumentos que atañen a este tema tan delicado y a la vez apasionante. El día de hoy tocaré el aspecto “FILOSOFÍA PSICOLÓGICA”, que es el fundamento que debe manejar el entrenador, así que demos inicio. El entrenador es el cerebro de la organización. ¿Organización? Si, cada equipo deportivo debe empezar por sentirse una organización que como su nombre lo indica tenga como función organizar a seres humanos para que trabajen de común acuerdo, rodeados de motivos comunes y deseos en el mismo sentido. Para que todo esto funcione el principal convencido de que esto es la base para hacer de un grupo, un equipo, es el entrenador; una vez que esto suceda el grupo podrá darse cuenta que su líder (entrenador), tiene una idea clara de hacia dónde deben dirigirse y bajo qué condiciones deberán hacerlo. Toda esta serie de requisitos son sólo el principio para que un grupo de personas se convierta en jugadores y posteriormente en un equipo. El entrenador jamás deberá demostrar que está actuando a la deriva, o que sólo está actuando para cumplir con su tarea o con algún compromiso de horario. El entrenador debe estar comprometido con el grupo de personas al que aceptó dirigir, aquí no se vale decir que es poco lo que gana o que los elementos no son lo que él esperaba, o peor aún, que las instalaciones son de tercera. Estos pseudo argumentos sólo hablan de la falta de criterio que tiene el entrenador para desempeñar su trabajo, y su falta de capacidad para dirigir ese grupo y convertirlo en equipo lo hacen empezar a justificarse de los malos resultados antes de iniciar a su trabajo; recordar que el compromiso empieza con uno mismo y que cuando el entrenador es el primero en llegar, el primero en no poner pretextos, el primero en cumplir, a los jugadores no les quedará más alternativa que empezar a cumplir, porque “la palabra enseña y el ejemplo arrastra”. Esta frase la deberá tener siempre en mente (el entrenador), para que cada movimiento que realice lo haga prudentemente, sabiendo que de él depende que sus jugadores sean el reflejo de lo que es él y así poder llevar la parte principal de un equipo, es decir, el “training psicológico”. Recordemos que este “training psicológico” no es una nueva corriente o un nuevo concepto, lo que sí es nuevo es la apertura que han tenido todos los entrenadores de elite para lograr un verdadero cambio en sus equipos y, con la calidad deportiva de la mano de la calidad humana, hacemos de buenos atletas, grandes jugadores. Esto es así: un buen “training psicológico” te hace la diferencia entre llegar al play off y ser campeón, así que está en tus manos la herramienta que adecuadamente utilizada te dará los resultados óptimos que tu organización necesita. Hasta aquí en esta sección que iniciamos en este primer número de nuestra revista “Faul y cuenta”. ¡Nos leemos pronto!
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