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Por: Armando Roldán Tapia Escribía Don Alfonso Roldán Picazo en la revista “México Deportivo” (Dic. de 1962), “Pese a que los aficionados al basquetbol son extremadamente apasionados, pocos son los que se han tomado el trabajo de hacer labores de investigación histórica acerca de los países que fueron los primeros en practicar este bello deporte, que como espectáculo es de los más atractivos, ya que a la plasticidad de sus movimientos suma la vistosidad de sus rápidas reacciones y la emoción de la brusca disputa de la pelota, y como ejercicio físico tiene la virtud de ser el más completo, ya que no solamente entran en juego los brazos, las manos, piernas, sino desarrolla la vista y requiere una perfecta coordinación intelectual con los reflejos musculares, además de que representa a cada momento situaciones que requieren una resolución intelectual instantánea”. En 1910 al inaugurarse el edificio de la YMCA, en las calles de Balderas y Morelos por el Presidente de la República, Gral. Porfirio Díaz, quien regaló el terreno y siendo director físico de la institución el Profesor Arthur W. Churley, se empezaron a organizar equipos para tener mayor diversión, apareciendo los equipos de “Sinaloa”, A y B, “Esparta”, A y B, “Anahuac”, “Lideres”, “La Principal” y “Mad Club”. Sin embargo, y pese a que ya había muchos adeptos, todavía se jugaba sin ninguna técnica y sólo por diversión. Los equipos se formaban sin un número determinado de jugadores, sino que considerando de los elementos de que se disponían, pues unas veces jugaban tres contra tres, otras nueve contra nueve, etc., pues el caso era divertir. En el gimnasio de la YMCA jugaban con lo poco que sabían del reglamento de basquetbol, algo que ellos mismos conocían como “futbol-rugby”, por la forma tan brusca en que lo hacían, pues se valían las cargas, las interferencias con el cuerpo, etc.
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