Quiero aprovechar el espacio que brinda esta revista “Faul y Cuenta” para comentarles algo que viví hace unas semanas y que me llenó de profunda tristeza, como ustedes saben, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), nuestra máxima casa de estudios, cumplió 100 años, algo que todos los que tuvimos oportunidad de estar en sus pasillos, en sus aulas, en sus equipos representativos y los que tuvieron o tienen la oportunidad de laborar para ella, nos llenó el pecho de orgullo una semana entera (aunque somos muchos otros, que con el simple hecho de ser PUMA, te hace sentir que el pecho se llena de orgullo toda la vida).
Por qué les comento esto, al llegar al Frontón Cerrado, lugar donde entrenan los equipos representativos de baloncesto de la UNAM, me hizo toparme con un problema que en mi vida como jugador vi, la lucha del ¡aquí se hace lo que yo digo! Y es que el problema del cual fui testigo como simple espectador fue el siguiente:
El director general de actividades deportivas, dejó su cargo, pues lo ascendieron de puesto (bien por él), esto me comentaron algunos entrenadores de diferentes disciplinas, el problema inició cuando Mario Gaona, entrenador de la Preparatoria Número 5 (se rumora que es una persona conflictiva), llegó al Frontón Cerrado en Ciudad Universitaria con algunos muchachos de la preparatoria para entrenar, esto, porque Javier Escalona, entrenador de Ligar Mayor, le había dado la orden de crear una selección alterna juvenil, o sea, remplazar a la ya existente (selección que lleva más de cuatro años aportando jugadores de calidad a la cantera de Liga Mayor de la universidad), lo que ni usted ni yo sabíamos, y es que esos cambios no los puede emitir un profesor o entrenador en la UNAM, por eso existen los directivos, las cabezas, los líderes, para que nadie haga lo que se les dé la gana con la institución.
El problema se hizo más grande cuando un padre de los jóvenes de la Preparatoria 5, expresó su molestia con el entrenador de la selección juvenil de la universidad, diciéndole que Mario Gaona, le prohibía a los jugadores (femeniles y varoniles) participar con la Prepa si jugaban para la universidad y viceversa, cosa que su servidor sorprendió, puesto que las preparatorias y los torneos deportivos que giran a su alrededor, es para crear una selección representativa de la UNAM (creo que así funciona en cualquier competencia general para obtener una selección).
Les comento esto, ya que es un claro ejemplo de lo que pasa en nuestro baloncesto nacional, me duele, pues paso en la universidad a la cual tuve oportunidad de representar, y me duele aún más saber que la lucha de egos y de poderes está en lo que más amamos, el baloncesto, gente que no trabaja o hace como que trabaja, aprovechándose del deporte, porque no hay una cabeza, ¡qué pena y lástima me da! |