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Amigos de "Faul y Cuenta" es un placer saludarlos a través de este espacio que me permite entrar en contacto con los verdaderos aficionados al basquetbol; sean ustedes bienvenidos a este blog que ha sido preparado para traerles un sinnúmero de comentarios sobre los temas que cotidianamente surgen en este bello deporte. En esta apertura del blog quisiera compartir con ustedes la manera en que se surgió el nombre que hoy titula este espacio. Primeramente hago a todos la invitación para que naveguen continuamente por este portal del basquetbol de México, donde encontrarán diversa información del acontecer diario del deporte de los encestes a través de las secciones que identificarán por los términos netamente basquetbolísticos y que las harán más familiares a nuestros visitantes. Y entrando en la esencia del comentario les compartiré que en un momento en mi carrera como árbitro de este deporte, al participar en dos torneos nacionales, hubo en cada uno de ellos un partido en el que la falta de concentración por parte del equipo arbitral, en el que un servidor estaba incluido, propiciaron situaciones de conflicto con alguno de los equipos luego de una marcación incorrecta. Tal equivocación sucedió en el momento menos favorable para cualquier árbitro durante el juego: el minuto 40. En la segunda ocasión en que sucedió, recuerdo que el partido se había conducido de buena forma por los tres árbitros que actuábamos en el encuentro, con un trabajo muy preciso, y si me apuran diría que destacado. Y fue precisamente en el último minuto del encuentro cuando vino la desatención de parte de un servidor y con ello la equivocación; justamente a escasos segundos de concluir el juego y con el marcador un tanto apretado. Aunque no influyó directamente en el resultado final, lo cierto fue que nuevamente estuvo presente la falla en el minuto 40. Debo confesar que no fue agradable recibir tanto las críticas como los comentarios sarcásticos de muchos compañeros árbitros luego de esas sendas equivocaciones, sin embargo ese hecho lo tomé como la oportunidad para mejorar en el aspecto mental, y aunque el tiempo para superarlo fue breve, ya era conocido dentro de la organización como el “Minuto 40”. De manera personal decidí que aprovecharía lo sucedido para generar una aportación a lo que es mi pasión, el arbitraje de basquetbol. Un hecho que en un principio resultó desafortunado, se convirtió en un elemento sumamente útil para reflexionar sobre todo lo que sucede, o puede suceder, en el último minuto de juego. De sobra está mencionar que el término “Minuto 40” me pareció atractivo, ya que guarda relación a la duración del juego, y permitía mediante el juego de palabras hacer analogías con los acontecimientos de la vida deportiva del país, por lo que en un inicio algunas personas me ofrecieron la posibilidad que sirviera como título de una columna semanal dentro de algunos periódicos locales, sin embargo, preferí guardarlo para mejor oportunidad, al considerar que “minuto 40” merecía un mejor escenario y podía generar mejores aportaciones en otro ámbito, y esa decisión la califico como acertada, pues hoy puedo compartir éste y diversos comentarios más a través de este portal que visitan miles de aficionados. En lo futuro aprovecharemos el acontecer de nuestro deporte, que da mucho de qué hablar, sin olvidar el trabajo de los árbitros en distintos torneos, para comentar, sugerir y porqué no, hasta criticar el vasto mundo del basquetbol. Amables amigos, sólo me resta agradecer su visita a este blog, invitándolos a escribir un comentario a través del cual pueden sugerir temas de su interés y con mucho gusto los traeremos aquí a “Minuto 40”. Un saludo y hasta la próxima.
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