
Jordan, ganador enfermizo, sabe lo que cuesta vencer. Y, quizá, también sabe que llevar su apellido es una carga tan fuerte que cualquier logro cuesta mucho más.
Quizá sea el último gran triunfo de Marcus, quien a partir de ahora tendrá que soportar las comparaciones hirientes con su inalcanzable padre. Antes le ocurrió a su tío Larry y a su hermano mayor, Jeffrey. Éstas son sus historias.
El hermano mayor era demasiado pequeño. Larry Jordan sólo mide 1,72 metros. Aunque su salto era mucho mayor que el de su hermano Michael, nunca pudo opacar su impresionante figura.
Larry, puro músculo, era la estrella del instituto Laney, y Michael quería ser como él. Fue su gran amigo y su primer rival, el que creó su impresionante sed de victoria. "Si hubiera medido 1,90, estaríamos hablando de Michael como el hermano de Larry", dice Clifton Herring, entrenador de ambos en el instituto, en el libro "Michael Jordan y el mundo que él creó".
"Cuando me ves jugar, ves a Larry", declaró en una ocasión Jordan. Con su estatura a cuestas,Larry dejó el basket, a pesar de que hacía unos mates increíbles. Tuvo una oportunidad de ser profesional en una liga que se creó en la que sólo se admitía a jugadores de menos de 1,87 metros, aunque no quiso. El equipo de Chicago le ofreció un contrato, pero Larry sabía que sólo lo hacían para explotar el atractivo de su apellido.